El cáncer puede ser transformado en una enfermedad crónica de acuerdo a las más recientes investigaciones

Profesionales del sector de la salud como Pedro Luis Cobiella, señalan que cada año alrededor de un millón y medio de personas fallecen debido al cáncer de pulmón, donde el 70% de los diagnósticos son realizados de forma tardía, y en consecuencia los tratamientos que se conocen en la actualidad no son suficientes para curar la enfermedad cuando se encuentra en estado avanzado.

En tal sentido, Priscila Kosaka Monteiro, quien es investigadora química del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y además ha sido galardonada recientemente por la Fundación Fero, se ha ocupado de darle impulso a los estudios existentes sobre el cáncer, para ello ha desarrollado una tecnología de diagnóstico que es 100.000 veces más sensible que las conocidas en la actualidad.

A través de un análisis de sangre y dispositivos minúsculos que son altamente sensibles, dicho sistema se encarga de detectar la presencia de algún tumor desde sus primeros momentos. De acuerdo Kosaka Monteiro: “Las tecnologías de hoy no consiguen penetrar el tejido. El plasma humano es como una sopa con una alta concentración de proteínas que hay que explorar y estos sensores permiten pescar al culpable, es decir, al biomarcador de la enfermedad”.

Las proteínas que se encuentran fusionadas y que además demuestran la existencia de un error genético le proporcionan a los científicos una “seguridad absoluta”. Según la experta, se trata de unos marcadores bastante interesantes, ya que se encuentran involucrados desde el principio del tumor. Así mismo, la química sostiene que: “Si conseguimos encontrar esta proteína en la sopa, ya podemos escanear al paciente y obtener una imagen completa del estado de la enfermedad desde sus inicios”.

En cuanto al sensor, este es capaz de descubrir los biomarcadores que se encuentran circulando en la sangre en las distintas etapas de la enfermedad. Dicho sistema se encarga de mezclar dos tecnologías, una de sensibilidad y la otra de especificidad. El análisis de sangre que se realiza es un método no invasivo y que además no perjudica al paciente, de este modo, los médicos tendrán la posibilidad de seguir la evolución del tumor con precisión y suministrarle un tratamiento más eficiente y más personalizado.

“Por primera vez, vamos a tener información general, un mapa completo del tumor gracias a las huellas que habrá dejado en la sangre. Quiero que el cáncer de pulmón se transforme en una enfermedad crónica”, ha detallado la investigadora de origen brasileño. Aunque en realidad su sueño se sustenta en la eliminación de la mortalidad completamente, cosas que la haría sentir afortunada de darse el caso de que su tecnología logre reducirla a un 10%.

En el caso de estos tumores, se encuentran compuestos por millones de células que se reproducen, cada una de ellas y cada hora, centenares de copias de la proteína cancerígena, de acuerdo a la explicación de Priscila Kosaka. En la actualidad dichas copias solo pueden detectarse a través de inmunoensayos, y a lo largo de 10 años luego de la génesis de la enfermedad. De modo que, la tecnología propuesta pretende, que estas se detecten lo más pronto posible, es decir, cuando las células nocivas aún no han llegado ni siquiera a medir un milímetro y todavía no se han multiplicado una y otra vez.